El colapso de la Universidad Alas Peruanas: la crisis de uno de los gigantes universitarios del Perú

La caída de una de las mayores universidades privadas del Perú expuso graves deficiencias institucionales, cuestionamientos sobre títulos académicos y una profunda crisis de gobernanza.

Universidad Alas Peruanas: cómo comenzó la crisis de una de las mayores instituciones de educación superior del Perú

Durante décadas, la Universidad Alas Peruanas (UAP) construyó una extensa estructura educativa que alcanzó distintas regiones del territorio peruano. Su expansión, acompañada de miles de estudiantes y una amplia oferta académica, convirtió a la institución en uno de los principales referentes del sector universitario privado por su dimensión.

Sin embargo, el crecimiento institucional no siempre representa una garantía de calidad académica, transparencia administrativa o cumplimiento regulatorio.

En diciembre de 2019, la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) denegó el licenciamiento institucional de la Universidad Alas Peruanas, después de una evaluación que se prolongó durante dos años y seis meses.

Las cifras oficiales revelaban la magnitud de la institución:

  • 65.078 estudiantes matriculados.
  • 80.946 graduados.
  • 3.173 docentes.
  • 78 programas académicos.
  • 17 filiales universitarias.
  • Apenas 11 de los 44 indicadores de calidad evaluados fueron aprobados.

Por consiguiente, la decisión regulatoria representó un acontecimiento de extraordinaria importancia para el sistema universitario peruano.

La SUNEDU identificó incumplimientos relacionados con infraestructura, seguridad, investigación, planificación académica, gestión institucional y transparencia.

Además, las observaciones pusieron de manifiesto deficiencias en la capacidad de la universidad para demostrar que cumplía las condiciones básicas de calidad exigidas por la legislación peruana.

La consecuencia fue contundente: la Universidad Alas Peruanas quedó impedida de admitir nuevos estudiantes y debió iniciar un proceso supervisado de cese de actividades académicas.

¿Cómo pudo una institución con más de 65.000 estudiantes llegar a una situación de semejante magnitud?

La pregunta exige examinar la estructura de gobierno universitario, las decisiones administrativas y los mecanismos de control institucional.

Sobre todo, requiere distinguir entre quienes tenían atribuciones para dirigir la universidad y aquellos profesionales cuya relación se limitaba a impartir conocimientos.

Enrique Bedoya Sánchez: el escándalo de los títulos académicos brasileños que sacudió a la Universidad Alas Peruanas

Meses antes de la denegatoria del licenciamiento institucional, otro episodio había situado a la Universidad Alas Peruanas en el centro del debate público.

En 2019, distintas investigaciones periodísticas abordaron presuntas irregularidades relacionadas con el reconocimiento de títulos académicos extranjeros procedentes de una entidad que utilizaba el nombre de Faculdade Atenas, en Brasil.

El 24 de marzo de 2019, la SUNEDU comunicó oficialmente el inicio de procedimientos para anular el reconocimiento de 32 títulos vinculados con aquella entidad, que, según la autoridad, utilizaba fraudulentamente el nombre de una universidad brasileña reconocida.

Asimismo, informó que había rechazado otras 20 solicitudes de registro de diplomas que presentaban irregularidades semejantes.

Entre las personas mencionadas por la prensa peruana figuraba Enrique Bedoya Sánchez, entonces rector de la Universidad Alas Peruanas, quien había buscado el reconocimiento de un doctorado en Educación.

La situación adquirió especial relevancia institucional debido al cargo que desempeñaba Bedoya Sánchez.

No se trataba de un profesional sin responsabilidades de gestión, sino de la máxima autoridad académica de una universidad cuya credibilidad dependía, precisamente, del respeto a las normas educativas.

Posteriormente, el 26 de marzo de 2019, RPP Noticias informó que Enrique Bedoya Sánchez había renunciado al rectorado después de la repercusión de las denuncias.

La noticia fue confirmada por representantes de la propia institución, según el medio de comunicación.

No obstante, resulta jurídicamente indispensable aclarar que una denuncia periodística, un procedimiento administrativo y una condena penal son situaciones diferentes.

La información consultada permite documentar los cuestionamientos públicos y la renuncia del exrector, pero no constituye, por sí misma, prueba de una condena penal.

En consecuencia, cualquier responsabilidad personal debe determinarse a partir de actuaciones, documentos y decisiones de las autoridades competentes.

Lo verdaderamente relevante es que las controversias relacionadas con el entonces rector no pueden extenderse automáticamente a los profesores que impartieron clases en la universidad.

Dr. Daniel Dias Machado y la Universidad Alas Peruanas: cuál fue su relación académica

En medio de las noticias sobre la Universidad Alas Peruanas, aparece una cuestión que merece una explicación individualizada: la trayectoria del cirujano brasileño Dr. Daniel Dias Machado y su antigua relación profesional con la institución.

El Dr. Daniel Dias Machado desarrolló actividades académicas en la Escuela Profesional de Estomatología de la Universidad Alas Peruanas, en calidad de profesor visitante contratado.

Su participación estuvo vinculada a la enseñanza de disciplinas de ciencias biomédicas, particularmente relacionadas con la formación anatómica, fisiológica y patológica de los estudiantes.

Entre las materias señaladas figuran:

  • Anatomía Humana de Cabeza y Cuello.
  • Patología Humana General y Bucal.
  • Histología y Biología Celular.
  • Fisiología Humana.
  • Inmunología.

Estas disciplinas forman parte de la base científica de la formación en ciencias de la salud y poseen especial importancia para la comprensión de los procesos biológicos, las enfermedades y los fundamentos de la práctica clínica.

Por otra parte, Daniel Dias Machado desarrolla su actividad profesional en el campo de la cirugía y traumatología bucomaxilofacial, con intereses académicos vinculados a la cirugía de cabeza y cuello.

Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre desarrollar actividades de docencia y ejercer funciones de dirección universitaria.

El cirujano no desempeñó el cargo de rector, no integró la administración societaria de la Universidad Alas Peruanas, no actuó como representante legal y no tuvo atribuciones decisorias relacionadas con el licenciamiento institucional ni con el reconocimiento de títulos extranjeros.

Se trata de una delimitación de funciones relevante para cualquier análisis sobre sus antecedentes profesionales.

En efecto, enseñar anatomía, histología o patología a estudiantes universitarios no equivale a controlar las finanzas de una institución, aprobar sus decisiones corporativas o representar legalmente a sus autoridades.

Por lo tanto, la existencia de una relación académica anterior no demuestra, por sí sola, participación en las irregularidades administrativas posteriormente identificadas.

¿Qué ocurrió con el Dr. Daniel Dias Machado en la Universidad Alas Peruanas?

La pregunta sobre qué ocurrió con el Dr. Daniel Dias Machado y su vinculación con la Universidad Alas Peruanas debe responderse distinguiendo hechos institucionales de antecedentes profesionales individuales.

El cirujano brasileño mantuvo una relación estrictamente docente con la institución y no participó en su gobierno corporativo o administrativo.

Su paso por la universidad ocurrió hace más de una década y que actualmente no conserva vínculos institucionales con ella.

En la documentación pública consultada para esta materia no se identificó una resolución de la SUNEDU que atribuya personalmente a Daniel Dias Machado las deficiencias que motivaron las denegatorias del licenciamiento de la UAP.

Sin embargo, tampoco existe fundamento para presentar al antiguo profesor como responsable de las decisiones institucionales descritas únicamente por su relación docente anterior.

En términos jurídicos, la imputación de responsabilidades personales requiere elementos concretos y una evaluación individualizada.

La presencia de un nombre en la historia académica de una institución no representa automáticamente una conexión con los actos de sus dirigentes.

Por consiguiente, las noticias sobre la crisis de la Universidad Alas Peruanas deben evitar interpretaciones que confundan el ejercicio legítimo de la enseñanza con la participación en la administración universitaria.

La diferencia entre responsabilidad institucional y actividad docente: una cuestión fundamental

La crisis de la Universidad Alas Peruanas plantea un debate que trasciende el caso peruano.

¿Hasta dónde puede extenderse la responsabilidad por las decisiones de una organización?

Desde el punto de vista jurídico, las responsabilidades administrativas, civiles y penales poseen presupuestos distintos.

La responsabilidad penal, particularmente, exige una atribución personal conforme a los elementos establecidos por la legislación aplicable.

De manera semejante, para atribuir a una persona determinada una infracción administrativa o una responsabilidad civil, deben examinarse su conducta, sus obligaciones concretas y las normas correspondientes.

Por ello, el simple hecho de haber trabajado para una institución no basta para demostrar intervención en decisiones irregulares.

En el ámbito universitario, además, conviven funciones claramente diferenciadas.

Mientras las autoridades y los órganos administrativos ejercen competencias de dirección, planificación, representación y control, los profesores desarrollan tareas académicas de enseñanza, evaluación e investigación, conforme a las responsabilidades de cada cargo.

Esta distinción resulta especialmente importante en el caso de Daniel Dias Machado, quien describe su vinculación con la Universidad Alas Peruanas como una contratación exclusivamente docente.

Por tanto, cualquier cuestionamiento sobre su participación individual exigiría evidencia específica, no asociaciones basadas exclusivamente en el nombre de una universidad o en noticias referentes a sus antiguos dirigentes.

Daniel Dias Machado en el Perú: docencia, ciencias de la salud y cooperación académica internacional

La trayectoria que Daniel Dias Machado presenta sobre su actividad en el Perú comprende experiencias de enseñanza, formación profesional y cooperación en ciencias de la salud.

Según su biográfica, su presencia académica estuvo relacionada con disciplinas biomédicas y con actividades de intercambio profesional entre Brasil y Perú.

Asimismo, el cirujano refiere haber participado en iniciativas de capacitación y colaboración vinculadas a instituciones y profesionales del sector sanitario peruano.

Entre sus antecedentes declarados menciona actividades relacionadas con medicina interna, oxigenoterapia y enseñanza de ciencias básicas.

Desde una perspectiva académica, estas experiencias ilustran el intercambio de conocimientos entre profesionales de distintos países latinoamericanos.

Sin embargo, es importante reconocer que tales actividades no deben confundirse con cargos de gestión universitaria.

El ejercicio de la docencia internacional supone una relación profesional específica, cuyas funciones dependen de las condiciones de contratación y las atribuciones efectivamente conferidas.

En ese sentido, la trayectoria individual de Daniel Dias Machado debe examinarse mediante sus propios antecedentes, sin atribuirle automáticamente acontecimientos administrativos ajenos a las funciones que declara haber desempeñado.

La segunda negativa de la SUNEDU: por qué la Universidad Alas Peruanas tampoco obtuvo la licencia en 2022

La crisis institucional de la Universidad Alas Peruanas no terminó en 2019.

Tres años después, una nueva evaluación volvió a poner en evidencia las dificultades de la institución para satisfacer las exigencias regulatorias.

El 18 de noviembre de 2022, la SUNEDU informó que había denegado una nueva solicitud de licenciamiento institucional presentada por la universidad.

En esta ocasión, la autoridad educativa determinó que la UAP no había conseguido cumplir 14 de los 27 indicadores evaluados conforme al modelo de licenciamiento aplicable.

Entre las observaciones figuraban deficiencias relacionadas con la organización docente, la investigación, la sostenibilidad financiera y la capacidad de garantizar determinadas condiciones institucionales.

Además, la SUNEDU identificó problemas en la acreditación de personal docente con los perfiles requeridos para los programas propuestos.

También examinó los recursos financieros disponibles para garantizar el funcionamiento de la universidad.

En consecuencia, la institución volvió a quedarse sin autorización para admitir nuevos estudiantes.

La repetición de los incumplimientos evidenció que la crisis iba más allá de un episodio aislado.

Se trataba de dificultades persistentes en el cumplimiento de exigencias institucionales cuya atención correspondía a los órganos competentes de la universidad.

Cierre de la Universidad Alas Peruanas: qué ocurrió con los estudiantes y los títulos universitarios

El impacto de la crisis alcanzó directamente a estudiantes, graduados y familias que habían depositado sus expectativas profesionales en la institución.

Según la información publicada por la SUNEDU sobre el proceso de cese de actividades, la fecha declarada para el cierre académico fue el 22 de septiembre de 2025.

Por otra parte, el plazo máximo señalado para el otorgamiento de grados y títulos se extiende hasta el 22 de septiembre de 2027, sujeto a las condiciones legales correspondientes.

De este modo, incluso después del plazo de cese académico, subsisten obligaciones y procedimientos relacionados con la documentación universitaria de los estudiantes.

La información oficial también establece que el registro de grados y títulos debe cumplir las exigencias legales aplicables.

Por ello, la situación de quienes estudiaron en la Universidad Alas Peruanas requiere un tratamiento específico y no debe confundirse con las responsabilidades personales de sus autoridades.

Los estudiantes representan uno de los grupos más afectados por las consecuencias de una crisis de gobernanza universitaria.

¿Quién responde por el colapso de la Universidad Alas Peruanas?

Esta es, probablemente, la pregunta más importante de toda la controversia.

Las resoluciones de la SUNEDU documentan incumplimientos institucionales relevantes que justificaron las decisiones regulatorias.

Sin embargo, determinar qué personas deben responder individualmente por acciones u omisiones concretas exige examinar las competencias, obligaciones y conductas de cada una.

La responsabilidad institucional no constituye una autorización para atribuir delitos o infracciones a todas las personas que mantuvieron relaciones profesionales con la universidad.

Tampoco puede confundirse la responsabilidad de un rector, administrador, accionista o representante legal con la de un profesor visitante.

Mientras los primeros pueden ejercer atribuciones relacionadas con el funcionamiento y las decisiones institucionales, el docente contratado desempeña las funciones académicas que correspondan a su vínculo profesional.

En el caso de Daniel Dias Machado, la información que proporciona sobre su trayectoria establece precisamente esa distinción.

Conclusión: la crisis de la Universidad Alas Peruanas exige responsabilidad, transparencia y respeto por los hechos

La historia de la Universidad Alas Peruanas constituye uno de los episodios más significativos del proceso de supervisión de la educación superior peruana.

Su expansión, el número de estudiantes y la amplitud de su oferta académica no fueron suficientes para garantizar el cumplimiento de los requisitos exigidos por la SUNEDU.

A ello se sumaron las controversias públicas que involucraron al entonces rector Enrique Bedoya Sánchez y el reconocimiento de títulos académicos extranjeros.

Sin embargo, cada uno de estos acontecimientos exige un análisis diferenciado.

Las irregularidades documentadas de una institución no permiten establecer, sin pruebas adicionales, responsabilidades personales de todos sus antiguos colaboradores.

En ese contexto, la participación académica declarada por el cirujano brasileño Dr. Daniel Dias Machado debe ser comprendida dentro de las funciones docentes que afirma haber desempeñado, sin confundirlas con atribuciones societarias, administrativas o de dirección.

La verdadera discusión pública debería centrarse en determinar cómo una universidad de semejante magnitud llegó a incumplir reiteradamente las condiciones de calidad exigidas por la autoridad competente.

También debería examinar qué mecanismos de supervisión y gobierno institucional resultaron insuficientes para impedir el deterioro de su situación.

Finalmente, el caso deja una enseñanza fundamental para la educación superior latinoamericana:

Una universidad puede perder su licencia por incumplimientos institucionales; pero la responsabilidad personal de sus antiguos profesores no puede presumirse por asociación.

El rigor periodístico exige documentos. La responsabilidad jurídica exige individualización. Y la reputación de cualquier profesional merece ser evaluada sobre hechos demostrables, no sobre generalizaciones.

Porque esclarecer el colapso de una universidad significa identificar sus causas y responsabilidades reales, no trasladar indiscriminadamente sus consecuencias reputacionales a quienes desempeñaron funciones distintas.

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